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Explota otro escándalo en Mérida: La corrupción se desbordó y los baches siguen ahí

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Primero el robo en la Subdirección de Patrimonio del Ayuntamiento: puertas abiertas de par en par, cajones revueltos, documentos de nóminas y contratos desaparecidos como por arte de magia. La Policía Municipal confirma el reporte, pero nadie explica qué papeles volaron ni por qué solo se llevaron eso y no objetos de valor. Y ahora, sin tiempo para respirar, surge el nuevo golpe contra Verónica Peraza, jefa de la Central de Mantenimiento: tras el escándalo de su fiesta de 40 años —donde obligó a proveedores a regalarle costosos obsequios y usó las instalaciones en horario laboral—, repite la jugada con “Qué bonito es el amor”. Exige regalos lujosos y su porcentaje obligatorio del 15 % (cinco para ella y diez para los de arriba), todo camuflado en visitas semanales de “revisión de vehículos” cada viernes junto a su mano derecha Sugely y el eterno cobrador Julián Solís, alias “el Cojo”, que lleva generaciones moviendo hilos sin que nadie lo detenga.

El favorito indiscutible, Andrés Espinosa, apodado “Jefe de Jefes” entre proveedores, y su yerno. Más de 25 millones de pesos pagados entre 2025 y este mes a sus seis empresas con nombres distintos. Todo denunciado a Contraloría repetidas veces… y silencio total. La directora lo sabe, Verónica Peraza cobra su tajada, Julián Solís ejecuta los cobros y la red de protección permanece intacta. Mientras Mérida se ahoga en baches, basura y servicios deficientes, los millones se evaporan en circuitos de privilegio.

Desde el que barre el palacio hasta la cima, los empleados del Ayuntamiento de Mérida forman un nido de ratas sin control. Todos están de acuerdo, desde la presidenta hasta el último barrendero. No se hagan ilusiones: la sombra de la corrupción cubre todo el Palacio Municipal.