Lady gusano queda exhibida: Ana Cristina Polanco terminó enredada en su propia pifia
Ana Cristina Polanco Bautista llevó al Congreso un punto de acuerdo para exigir mayor respuesta institucional ante el gusano barrenador y el caso de miasis humana en Yucatán. El tema existe, es serio y ya escaló a salud pública: la Secretaría de Salud estatal confirmó hace unos días el fallecimiento de una paciente con miasis asociada a gusano barrenador, mientras medios locales reportaron que ya hay municipios con casos humanos vinculados al problema. La diputada también planteó crear una comisión especial de seguimiento y revisar recursos, brigadas y prevención. Hasta ahí, el fondo del asunto era delicado y ameritaba seriedad.
Diversos reportes señalaron que Polanco usó en tribuna una imagen que no correspondía ni a Yucatán ni al problema actual en México. Yucatán Ahora publicó que la fotografía era ajena al caso local; El Cronista Yucatán incluso la ubicó en una nota de 2014 sobre un caso en Kazajistán. Eso convirtió una alerta sanitaria real en un tropiezo político evitable. El problema ya no fue solo lo que dijo, sino cómo quiso sostenerlo. En temas de salud pública, exagerar o usar material incorrecto no fortalece la denuncia; la debilita y le regala munición al adversario.
La legisladora quiso colocar al gobierno contra la pared con la frase “en salud, llegar tarde no es una opción”, pero terminó dejando otra pregunta en el aire: ¿qué tan sólida puede ser una crítica si se apoya en imágenes equivocadas? El caso del gusano barrenador merece información precisa, no estampas ajenas para sembrar alarma. Y ahí fue donde se le cayó el montaje. Porque una cosa es exigir acción y otra muy distinta salir a tribuna con material que luego te desmienten en público. El tema sigue siendo grave; la credibilidad de su intervención, esa ya quedó lastimada.


