¿Para qué pagan predial los meridanos si la ciudad se inunda cada año?
Las recientes lluvias dejaron algo más que calles bajo el agua: dejaron al descubierto una confesión incómoda. La propia alcaldesa Cecilia Patrón reconoció que Mérida no cuenta con un sistema de drenaje pluvial como el que existe en otras ciudades del país. La declaración, lejos de tranquilizar a la ciudadanía, encendió una pregunta cada vez más fuerte entre los contribuyentes: ¿qué se ha hecho durante décadas con los millones que ingresan por concepto de predial?
Mientras el Ayuntamiento pide a los ciudadanos limpiar rejillas, evitar tirar basura y colaborar con la prevención, miles de familias observan cómo cada temporada de lluvias se repite exactamente la misma historia. Calles convertidas en ríos, colonias anegadas, vehículos dañados y una autoridad que parece más preocupada por justificar el problema que por resolverlo. Si el rezago era conocido desde hace años, ¿por qué nunca se construyó una infraestructura capaz de responder al crecimiento de la ciudad?
Mérida se expandió durante décadas bajo gobiernos panistas que autorizaron nuevos fraccionamientos, desarrollos inmobiliarios y más superficie pavimentada. Hoy la factura de esa falta de planeación la pagan los ciudadanos. La pregunta ya no es por qué llueve. La pregunta es por qué después de tantos años cobrando impuestos, la ciudad sigue enfrentando cada tormenta con improvisación, excusas y medidas de emergencia mientras los meridanos continúan pagando por una solución que nunca llega.


