Cargando ahora

Más dinero, misma ruina: El Ayuntamiento engorda y Mérida sigue cobrando el fracaso en cada esquina

658938349 122182404326756477 171261604750186470 n

El problema de Cecilia Patrón ya dejó de ser de discurso y se volvió de credibilidad. Su administración insiste en vender la idea de austeridad eficiente, pero las cifras cuentan otra historia: el presupuesto municipal pasó de alrededor de 4 mil 900 millones de pesos en 2023 a una bolsa estimada de 6 mil 300 millones en 2026. El salto ronda 1 mil 400 millones en cuatro años. Con ese tamaño de crecimiento, seguir hablando de “hacer más con menos” suena a propaganda gastada. El dinero está. Lo que no aparece con la misma claridad son los resultados que la ciudad debería estar viendo a estas alturas.

La alcaldesa presume kilómetros de calles, miles de baches atendidos, parques intervenidos, mercados rehabilitados y lámparas nuevas. El ciudadano común, mientras tanto, sigue topándose con otra postal: vialidades lastimadas, alumbrado irregular, espacios públicos que no levantan parejo y comisarías que continúan esperando atención firme. Ahí está el fondo del enojo. No es un pleito por palabras; es la distancia entre lo que se anuncia y lo que se pisa. Un gobierno con más de 6 mil millones de pesos ya no puede esconderse detrás de frases repetidas ni vender como hazaña lo que tendría que ser obligación básica.

Lo que hoy lastima a Cecilia no es que la oposición la critique. Lo que la deja mal parada es que su frase estrella ya no resiste ni una lectura sencilla. Si cada año entra más dinero y la ciudad conserva los mismos reclamos, entonces la pregunta cambia por completo. Ya nadie está discutiendo si hay recursos. La discusión real está en cómo se usan, a quién le sirven y por qué Mérida sigue sintiendo tan poco un presupuesto que no ha dejado de crecer. Ahí se le rompe el personaje a cualquier administración.