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Kanasín se desfonda entre miedo, vicio y calles sin ley

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Kanasín arrastra una crisis que ya no cabe en boletines alegres ni en eventos para la foto. La violencia dejó de sentirse esporádica y empezó a instalarse como rutina en colonias donde la gente sale con miedo y regresa con alivio si logra volver sin problema. Riñas que escalan, ataques cada vez más agresivos, propiedades dañadas, mensajes de intimidación y hechos que golpean incluso a quienes solo estaban trabajando muestran un municipio rebasado. La sensación en la calle es dura: el gobierno panista de Edwin Bojórquez sigue debiéndole demasiado a los ciudadanos, porque la seguridad no mejora, el desorden crece y la autoridad luce cada vez más ausente donde de verdad debería estar.

El deterioro no se explica solo por la falta de patrullaje. También pesa el abandono social. En distintos rumbos del municipio, vecinos señalan que el consumo de dr0g4s y el alc0h0lismo siguen empujando una espiral de conflictos, robos, pleitos familiares y violencia cotidiana que golpea sobre todo a jóvenes y familias enteras. El problema se volvió más profundo porque no hay una respuesta seria, constante y visible que ataque la raíz. No bastan operativos aislados ni discursos reciclados. Mientras las calles siguen oscuras, rotas y con servicios públicos que no dan el ancho, la ciudadanía observa cómo desde el poder municipal se insiste en vender imagen, espectáculos y propaganda, como si el maquillaje pudiera tapar la descomposición que ya se vive en muchos sectores.

Eso es lo que más irrita: un alcalde que ya conoce el puesto, que ya tuvo la oportunidad de responder y que aun así mantiene a Kanasín atrapado en la misma mezcla de abandono, miedo y hartazgo. El gobierno municipal parece más concentrado en administrar la apariencia que en resolver el fondo. Edwin Bojórquez carga cada vez más con la percepción de una administración que prioriza el control político y el lucimiento, mientras la gente sigue esperando calles transitables, colonias seguras y una estrategia real que le devuelva algo tan básico como la paz.