Zopilotes ya caen en la ciudad y el Ayuntamiento sigue volteando a otro lado
El problema dejó de estar encerrado en el relleno sanitario y ya se está metiendo de lleno a la vida cotidiana de Mérida. A los reportes previos de zopilotes negros sobrevolando colonias y periferia, ahora se suma el caso de un ejemplar herido en la colonia Los Cocos, en la zona centro, donde una ciudadana aseguró que intentó reportarlo y la respuesta fue tan fría como alarmante: le dijeron que no estaba protegido y que no irían por él. Esa escena retrata con crudeza el tamaño del abandono. La ciudad ya convive con aves carroñeras fuera de su entorno habitual, pero la autoridad sigue actuando como si nada grave estuviera ocurriendo.
La presencia creciente de zopilotes en áreas habitadas tiene una raíz conocida: el manejo deficiente de residuos y la saturación del relleno de Chalmuch, que recibe más de 1,400 toneladas diarias de basura, buena parte sin separación. Ese volumen convirtió al sitio en un foco de atracción permanente para fauna de rapiña que ahora busca alimento más allá del basurero. El riesgo ya no es solo visual. Estas aves pueden transportar bacterias y residuos en patas y plumaje, alterar el equilibrio de otras especies, afectar a animales domésticos vulnerables y sumar un nuevo foco de tensión sanitaria en colonias donde bastante tienen ya con baches, fallas de alumbrado y servicios rebasados.
La molestia ciudadana crece porque el Ayuntamiento de Cecilia Patrón no ofrece una salida clara frente a un problema que ya salió del perímetro del basurero y se instaló en la ciudad. El caso del zopilote herido en el centro no es un detalle menor; es la señal de que el desorden ya alcanzó otro nivel y que la respuesta institucional sigue atrapada entre evasivas y desinterés. Mérida carga hoy con una consecuencia visible de años de rezago en residuos, planeación y atención ambiental. El cielo empezó a llenarse de advertencias, y en Palacio parecen empeñados en fingir que no las ven.


