Cargando ahora

Se le cayó el show: Álvaro Cetina quiso lucrar con la salud y acabó exhibido por su propia foto

655733424 122181979712756477 5415769353389488256 n

Álvaro Cetina quiso montar un escándalo mediático con la salud de los yucatecos y terminó atorado en su propia puesta en escena. Tras el anuncio del gobernador Joaquín Díaz Mena sobre la donación de un mes de su sueldo para apoyo humanitario a Cuba, el dirigente panista salió de inmediato a colgarse del tema con un mensaje de contraste y una supuesta entrega de “un mes completo” de salario. El golpe se le revirtió en cuestión de horas: la imagen del acto mostró un cheque por 36,836 pesos, una cifra que abrió dudas inmediatas sobre el tamaño real del donativo. El punto más escandaloso quedó a la vista en la misma propaganda que difundió: mucho reflector, muchas cámaras y un monto que no cerraba con el discurso.

La escena se volvió peor por un detalle que lo dejó en ridículo público. La Secretaría de Salud no podía recibir directamente ese recurso; el procedimiento legal obligaba a canalizarlo por la Beneficencia Pública. Cetina llegó, posó, publicó y después tuvo que corregir el rumbo. La operación política quedó desnuda: reacción rápida, frase para redes, visita con carga mediática y nulo cuidado del proceso institucional. Quiso vender sensibilidad, pero proyectó improvisación. Quiso presumir compromiso, pero dejó la impresión de que el anuncio importaba más que el destino formal del dinero. El episodio tomó forma de espectáculo barato en un tema que golpea a miles de familias.

El fondo también lo exhibió. Cetina redujo un asunto histórico y regional a una maniobra de contraste simple entre Cuba y las carencias locales, sin presentar una iniciativa, una reforma o una salida de fondo para el sistema de salud. Su intervención sonó a cálculo, no a propuesta. La relación histórica entre Yucatán y Cuba quedó fuera de su discurso; el contexto internacional también. Lo que quedó fue una estampa dura y muy clara: un político desesperado por encender redes, aferrado al protagonismo y atrapado por un montaje que terminó oliendo más a oportunismo que a solidaridad.