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Robo millonario en la salud de los yucatecos

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Cuando menos Javier Duarte, en su infame gobierno de Veracruz, mandaba agua destilada disfrazada de quimioterapia a niños con cáncer. Era un crimen atroz, un robo con consecuencias mortales, pero al menos mandaba algo: un líquido que, aunque inútil y criminal, llegaba a los hospitales. Mauricio Vila, en cambio, ni agua nos dio.

En los Servicios de Salud de Yucatán, la Auditoría Superior de la Federación detectó más de 25 millones de pesos en irregularidades durante el último tramo de su gobierno: pagos sin justificar, contratos sospechosos y dinero federal destinado a medicinas y equipo que simplemente desapareció. No hubo medicinas, no hubo equipo, no hubo agua… solo atole con el dedo.

Duarte era un ladrón descarado que jugaba con la vida de los enfermos. Vila se vendió como el gobernador moderno, transparente y “del lado de la gente”, mientras su administración dejaba un boquete millonario en la salud de los yucatecos. Uno mandaba agua en lugar de quimioterapia. El otro ni siquiera mandó eso: mandó promesas vacías y excusas.

Al final, ambos terminan en el mismo basurero de la historia: gobernadores que, con diferentes estilos, saquearon o descuidaron la salud de su pueblo mientras se llenaban la boca de discursos. La diferencia es que Duarte ya está marcado como uno de los peores. Vila todavía anda suelto queriendo vendernos la “renovación” del PAN para 2027.