MÉRIDA ENCHULA, PERO LAS CALLES SE DESENCHULAN
En Mérida ya descubrieron la receta del éxito municipal: si la calle está llena de baches, ¡ponle una glorieta bonita! Si el pavimento no convence, una escultura para la foto Y si hace falta presumir más resultados, una fuente, un jardín y hasta una réplica monumental de la Estela 18.
Así, Cecilia Patrón Laviada puede presumir una ciudad de postal… aunque para llegar a ella haya que jugar “esquiva el bache”.
El Ayuntamiento presume haber reparado cerca de medio millón de baches. ¡Qué maravilla! El problema es que semejante cifra no solo presume trabajo: también exhibe el tamaño del problema. Porque si después de reparar cientos de miles los baches siguen apareciendo, la pregunta es inevitable: ¿están arreglando Mérida o solamente administrando el hoyo?
Y mientras las calles exigen mantenimiento, aparece una réplica de la Estela 18 con un costo estimado de 3 a 4 millones de pesos. Cultura, sí. Embellecimiento, también. Pero los ciudadanos podrían preguntar: ¿qué enchula más la ciudad, una escultura millonaria o una calle que no destruya la suspensión?
La diferencia es sencilla: la glorieta luce en la foto; el bache se siente en la cartera.
“MÉRIDA ENCHULA” corre el riesgo de convertirse en el gran escaparate de una administración más preocupada por cómo luce la ciudad en cámara que por cómo se siente recorrerla todos los días.


