La Marioneta Álvaro Cetina y Mauricio Vila venden la narrativa de que el Va y Ven era un sistema ejemplar que el PAN dejó funcionando.
La realidad es otra: dejaron una factura pesada y un problema a sabiendas de que se iban.
El modelo heredado incluía kilómetros mínimos garantizados aunque no se recorrieran, con un sobrecosto estimado de alrededor de 22 millones de pesos mensuales. La ATY cerró 2024 con un déficit pendiente de cerca de 139.8 millones de pesos. No entregaron un sistema sano: entregaron operación más pasivos que el siguiente gobierno tiene que absorber.
En 2024 anunciaron y presentaron 45 minibuses eléctricos para rutas nocturnas y 15 más para Tekax. Quedaron como foto de campaña. Al terminar el gobierno, las unidades no estaban incorporadas de forma regular: faltaba infraestructura de carga y, sobre todo, un modelo financiero viable para operarlas. Sabían que se iban y dejaron el problema operativo y presupuestal al siguiente.
Cetina borra a los concesionarios privados de la historia y convierte cualquier fricción en “deterioro actuall”. Omiten que el sistema se sostiene con empresas privadas que administran sus propias unidades. Mover vehículos de una empresa no equivale a quitar rutas programadas.
La continuidad del servicio no puede significar seguir pagando kilómetros no recorridos ni cargar al erario proyectos anunciados sin viabilidad. Cuidar el Va y Ven también es cuidar el dinero público. Cetina presume los camiones visibles; oculta la deuda, los pasivos y las unidades eléctricas dejadas sin resolver.


