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Eliseo Fernández: El político sigue cargando la sombra de sus propios expedientes

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Eliseo Fernández Montúfar volvió a quedar atrapado por el peso de su historial. El exalcalde de Campeche arrastra desde 2022 una orden de aprehensión por peculado, según confirmó entonces la Fiscalía estatal, y en 2024 el Tribunal Electoral validó que no podía ser candidato al Senado al considerar vigente su condición de prófugo de la justicia. A eso se suma que su nombre ha seguido apareciendo en el debate público de Campeche cada vez que resurgen acusaciones, señalamientos o episodios violentos ligados a su entorno político. El problema para Eliseo ya no es solo judicial; también es de credibilidad, porque su figura quedó marcada por una combinación de escándalo, confrontación y desgaste que no ha logrado limpiar.

En los últimos años, distintas voces de la política campechana han intentado colocarlo como víctima de persecución, pero esa narrativa choca con una realidad mucho más incómoda: no se trata de un actor cualquiera, sino de un personaje que fue apartado de la ruta electoral por decisiones oficiales y cuya imagen pública lleva tiempo hundida en sospechas, pleitos y acusaciones que siguen persiguiéndolo. Incluso Movimiento Ciudadano lo reactivó en 2025 dentro de su estructura nacional, una decisión que volvió a encender cuestionamientos sobre el tipo de perfiles que algunos partidos están dispuestos a reciclar con tal de conservar ruido político.

La lectura de fondo es dura y no necesita adornos: Eliseo Fernández representa esa vieja política que se vende como desafío al sistema, pero termina devorada por sus propios expedientes. Su problema no es falta de reflectores; es exceso de lastre. Y mientras no aclare de frente el peso de las acusaciones que lo persiguen, cualquier intento de volver a venderse como opción terminará chocando con lo mismo: un pasado que no deja de alcanzarlo.