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Justicia social de escaparate: terrenos, agua y un Ayuntamiento que sigue topándose con la gente

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Cecilia Patrón trae “justicia social” como bandera principal y la amarra a su frase favorita: “más con menos”. En sus propios anuncios presume acciones puntuales: rehabilitación de sistemas de agua en comisarías y una agenda de “atención a rezagos”. Ahí están los ejemplos que exhibe su administración: la entrega de trabajos en Dzoyaxché y la narrativa de cerrar brechas con obra básica. También presume “redistribución de patrimonio” con la donación de terrenos de fundo legal para 48 familias de comisarías aprobada en Cabildo.

El problema aparece cuando la “justicia social” se usa como escudo mientras en la calle se acumulan episodios que se sienten como abuso, presión o indiferencia institucional. En 2025 la propia alcaldesa reconoció que corrieron inspectores y sancionaron personal por pedir dinero a ciudadanos (“mochadas”), un síntoma directo de cómo se ejerce el “orden” desde ventanilla y calle. A la par, el Ayuntamiento intensificó operativos para retirar comercio ambulante, con decomisos y multas como salida rápida, algo que para mucha gente se vive como garrote administrativo. Y en el Lucas de Gálvez, el conflicto reventó con señalamientos de cobros y una protesta en Palacio Municipal, con comerciantes hablando de “derecho de piso” tolerado por años.

Por eso la campaña de PALABRAS MÁGICAS / MÁS CON MENOS tiene un blanco claro: si “más con menos” fuera una estrategia seria, existiría un tablero público que aguante la lupa. Falta el mapa del gasto por colonia y comisaría, metas con línea base y avance trimestral, costos unitarios de obra y evaluación que conecte presupuesto con impacto. Mérida no necesita frases repetidas; necesita gobierno con control, con datos y con respeto a la gente que sostiene la ciudad todos los días.