¡PROGRESO EN LA LONA!
Soberbia panista, obras ajenas y un puerto que se cae a pedazos
PROGRESO, Yucatán. — El segundo informe de Erick Rihani no fue más que un show de discursos y selfies. Detrás de las sonrisas quedó al descubierto lo que los progreseños ya viven a diario: dos años de administración panista que presume “logros” mientras las calles se tragan los coches en baches, las luminarias brillan por su ausencia y las comisarías se pudren en el abandono.
La figura de Roger Torres, señalado como el “papá buey” que mueve los hilos, vuelve a centrar las críticas. ¿Rihani realmente gobierna o solo ejecuta órdenes? La pregunta incomoda y nadie en el Ayuntamiento se atreve a responderla con claridad.
Mientras el PAN se pone la camiseta de obras pagadas con recursos estatales y federales, la duda crece: ¿cuánto de lo que presumen es realmente del Ayuntamiento? Atribuirse méritos ajenos se ha convertido en el discurso oficial de un partido que parece cada vez más contra las cuerdas.
En Progreso, aseguran vecinos hartos, el puerto se redujo al malecón. El resto es abandono: comisarías olvidadas, cultura sin espacios y atractivos turísticos que se deterioran sin remedio. A esto se suman los cuestionamientos que persisten sobre la administración de Julián Zacarías y los señalamientos que involucran a Mauricio Vila, Roger Torres y Sayda Rodríguez.
La soberbia panista está cobrando factura. Cuando un gobierno deja de escuchar a la gente y se dedica a vender como propio lo que otros financiaron, el reclamo llega. Y en Progreso el hartazgo ya se siente en cada bache, en cada calle oscura y en cada rincón olvidado.


