Regresa el “dueto del saqueo”: Ivonne Ortega y Angélica Araujo, las ex que Yucatán no olvida
En Yucatán ya se siente el olor a 2027 y, con él, el intento de resurrección política: Ivonne Ortega Pacheco y Angélica Araujo Lara vuelven a asomar la cara como si el estado tuviera amnesia. En redes el rechazo es brutal tanto que a Ivonne la siguen persiguiendo obras anunciadas que jamás se vieron, proyectos que se quedaron en discurso y una administración que todavía hoy se recuerda por derroche, excesos y promesas que se las llevó el viento. La gente no olvida, y menos cuando lo que quedó fue puro pendiente.
El ruido crece por otra razón: la red familiar y de cercanos que durante años fue señalada por moverse con ventaja. Ahí están los relatos que siguen circulando sobre propiedades, tierras y adquisiciones que provocaron sospechas por montos ridículos, escrituras que levantaron cejas y explicaciones que nunca alcanzaron para apagar el fuego. Para muchos, ese periodo dejó una marca: Yucatán como botín, y el ciudadano mirando desde abajo mientras otros “resolvían” su futuro en oficina con aire.
Y luego está Angélica Araujo, que intenta reaparecer vendiendo “experiencia”, aunque su paso por Mérida quedó asociado a conflictos, decisiones polémicas y escándalos que todavía se mencionan con coraje en la calle. Denuncias mediáticas, gastos cuestionados, pleitos internos, señalamientos por manejo del Ayuntamiento y una imagen pública que se desmoronó a tal grado que hoy su regreso suena a provocación.
Son dos figuras unidas por una amistad que el tiempo no borró, con historial que sigue generando rechazo, y con un objetivo evidente: volver a tocar presupuesto, volver a operar, volver a vivir del poder. Yucatán ya no está para sonrisas falsas ni discursos de ocasión.


