Mérida en riesgo: El “orden” de Cecilia que podría entregar la ciudad a Jorge Romero
El PMOTDU que Cecilia Patrón presume como “orden” ya huele a jugada de cúpula. Mientras regidores electos señalan proyecciones infladas, expansión de suelo y “derechos adquiridos” sin transparencia, la alcaldesa responde con la etiqueta cómoda: “politiquería”. Traducción política: cerrar la boca del que pregunta para aprobar rápido un documento que amarra la ciudad por 25 años.
Y aquí viene lo que enciende las alarmas: si el PAN repite su libreto nacional, Mérida podría convertirse en la próxima plaza del negocio inmobiliario. Jorge Romero Herrera —marcado públicamente por señalamientos sobre el “Cártel Inmobiliario” en Benito Juárez y quien lo niega— aparece como el símbolo de ese modelo: permisos, excesos, especulación y una ciudad “ordeñada” mientras la gente común paga con rentas imposibles, tráfico, periferias sin servicios y barrios expulsados. Por eso la duda crece: ¿este “orden” es para la ciudadanía o para dejar el camino limpio a los intereses de arriba?
Lo más grave es el patrón: primero aprietan el discurso, luego aprietan el territorio. Mérida ya tiene 48 mil viviendas deshabitadas y aun así el plan abre más hectáreas, como si el negocio fuera expandir, no corregir. Si Cecilia quiere que le crean, no basta el eslogan: tiene que explicar cada candado, cada permiso y cada “derecho adquirido”, porque cuando la ciudad se diseña para una élite, el resto termina pagando con su paz, su bolsillo y su futuro.


