La dupla Ortega-Osante y el pasado que no quieren contar
En Yucatán, Movimiento Ciudadano dejó de ser opción para convertirse —según señalamientos periodísticos— en refugio y botín de un grupo conocido. La dupla Ivonne Ortega Pacheco y Javier Renán Osante Solís habla de ética y “nueva política”, pero las preguntas sobre recursos, control partidista y herencias políticas siguen sin respuesta clara. Cambió el logo; los vicios, no.
Los antecedentes pesan. Auditorías y reportajes han documentado irregularidades del sexenio de Ortega (2007-2012): obras con sobrecostos, contratos cuestionados y proyectos abandonados que endeudaron al estado, como el Hospital de Ticul. Tras romper con el PRI, MC fue tomado por asalto y, de acuerdo con investigaciones locales, se colocó a cercanos y excolaboradores; el partido recibió millones en prerrogativas sin una explicación convincente de su destino. En paralelo, Osante arrastra señalamientos por acción afirmativa indígena y por su rápido ascenso patrimonial, asuntos no resueltos judicialmente, pero muy debatidos en la opinión pública.

Y aquí el colmo: el mismo Osante que no aclara lo propio sale a exigir rendición de cuentas a la 4T desde la tribuna. Señala, acusa y posa de fiscal, mientras el silencio cubre su casa y la de su pareja política. Apunta contra Movimiento de Regeneración Nacional, pero evade responder por los millones, los nombramientos y las ventajas heredadas. La gente no es tonta: quien pide cuentas primero debe rendirlas. Porque reciclar discursos no borra historias ni tapa la cola que pisan.


