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Edwin Bojórquez y la opacidad panista en Kanasín

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Edwin Bojórquez Ramírez, con más de cuatro años y medio como alcalde reelecto de Kanasín, acumula señalamientos que ya no caben en comunicados. Vecinos y regidores describen un patrón que se repite: nepotismo incrustado en la nómina, presuntas extorsiones desde áreas sensibles, denuncias de omisiones frente al narcomenudeo y una investigación de la ASEY por un posible desvío cercano a 20 millones de pesos, señalado por voces opositoras como combustible político. Nada de esto ha sido despejado con documentos públicos.

El capítulo más reciente es el del Carnaval 2026. Mientras colonias enteras reportan baches, fugas de agua, tiraderos clandestinos y falta de alumbrado, el Ayuntamiento presume un megaevento con un costo que ronda los 35 millones de pesos. La cartelera incluye figuras mediáticas con honorarios elevados y un despliegue “viral” que contrasta con la vida diaria del municipio. La pregunta ciudadana no es moralista: es de prioridades y de cuentas claras.

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Lo alarmante no es la fiesta, sino la opacidad. A la fecha, no se han exhibido contratos, desgloses, facturas ni criterios de asignación. Regidores y vecinos hablan de indicios de desvío y ya alistan solicitudes formales de auditoría. La respuesta oficial ha sido la etiqueta: “desinformación”, “ataques”, “politización”. Negar sin probar no aclara; agranda la duda. Y en redes, los reclamos vecinales siguen mostrando el desfase entre el discurso y la calle.

Este libreto no es nuevo. En Kanasín se repite el manual: cuando faltan datos, sobra descalificación. La gente no rechaza el Carnaval; rechaza el despilfarro sin rendición de cuentas en un contexto de carencias graves. La ASEY tendrá la última palabra, pero el daño a la credibilidad ya está hecho. Cuando un gobierno no explica en qué gasta, llamar “desinformación” a la pregunta solo confirma las sospechas.