Dzemul sin casas y sin agua: omisiones, racionamiento y la sombra naranja
Dzemul perdió 50 Viviendas del Bienestar porque el Ayuntamiento no aseguró el terreno ni cumplió plazos. Mientras se difundía que el programa “no convenía”, las familias se quedaron sin techo y el alcalde Willy Flota (MC) acumuló señalamientos por priorizar viajes y pasarela. Vecinos apuntan además a protección política de Ivonne Ortega, y a un Movimiento Ciudadano ocupado en su “plan maestro 2027” mientras el pueblo paga la factura. Aquí no falló el programa: alguien decidió no abrir la puerta.
El agua es el otro golpe. Flota culpó a la Ley de Aguas para justificar recortes, pero la norma no prohíbe pipas: exige orden y trazabilidad. Denuncias vecinales refieren racionamientos (6–10 h y 16–20 h), uso discrecional de pipas y cobros privados por viaje mientras colonias quedan a cuenta-gotas; incluso se reportan amenazas de cortar el servicio a quien protesta. Con antecedentes de observaciones de ASEY y expedientes ambientales, el mínimo es abrir contratos, bitácoras de pipas, rutas y medidores, y que Profepa/Contraloría auditen daños y responsabilidades.
Mientras suenan los nombres de Javier Osante y Angélica Araujo para el 2027, Dzemul exige soluciones hoy: plan de abasto con metas semanales, perímetro de protección para áreas verdes y costas, y un tablero ciudadano que publique avances, sanciones y restauración ecológica. Sin datos abiertos, todo es narrativa. Con agua, vivienda y territorio en juego, la consigna es simple: cuentas claras o cambio de rumbo.


