Como las ratas, Cecilia Patrón abandona el barco antes de que se hunda
Hasta aquí se escucha el rugido de las tripas de Cecilia Patrón, quien estaría a unas horas de irse directo a la belga para intentar asegurar su hueso una vez más; ridículo, pero real. La “Tía” abandona el barco dejando atrás un cochinero de acusaciones por acoso sexual, manipulación y el descarado nepotismo de sus colaboradores más cercanos. Es el salto desesperado de quien sabe que el terreno que pisa está podrido y prefiere huir antes de que la realidad le cobre las facturas.
Lo que verdaderamente encrespa a la ciudadanía es el rumor de que deje como interino al asqueroso rufián Edgar Ramírez Pech, un sujeto señalado repetidamente como violento y manipulador. No conformes con el caos actual, pretenden heredarle el mando a un personaje de negros antecedentes, demostrando que en el PAN lo único que sobra son bultos que solo sirven para levantar humo y maquillar la figura de una alcaldesa que ya huele a despedida.
Habrá que ver si en esta ocasión la ridícula próxima ex alcaldesa tendrá contra quién competir de verdad o si solo lo hará contra su propia sombra en un teatro montado. El panismo yucateco se ha convertido en una pasarela de figuras gastadas que intentan vender una unidad que no existe, mientras la capital sufre el abandono de una administración que se dedicó más al “selfie” y al aplauso fácil que a gobernar para todos.
Lo más grotesco y asqueroso del asunto es que, si logra volver, solo lo haría intentando ocultar bajo el escombro los problemas que ella misma ocasionó en su paso por el ayuntamiento. Su regreso sería el intento desesperado por corregir el rumbo de un gobierno municipal que hoy por hoy apesta a excremento, lixiviados y una alarmante violencia de género que ya no pueden tapar con discursos baratos.


