Cecilia Patrón: 471 millones en “obras” y Mérida sigue hundida en baches, banquetas rotas y comisarías sin agua
En su mañanera de cierre de año, Cecilia Patrón Laviada presumió 104 km repavimentados (apenas el 2.6 % de los 4,000 km de calles de Mérida), 45 mil lámparas LED, 39 parques “rehabilitados” y agua continua en 12 comisarías, todo con 471 millones de pesos “ahorrados”. Lo que no dijo es que a ese ritmo tardarían 40 años en repavimentar la ciudad, que las “calles nuevas” van principalmente a fraccionamientos privados de los desarrolladores consentidos del PAN, que las guarniciones y banquetas siguen siendo responsabilidad del vecino (no del Ayuntamiento) y que, después de 30 años de gobiernos azules, aún hay comisarías donde el agua llega a cuentagotas y se clora “automáticamente”… porque antes ni eso había. La Patch Pro y las brigadas de “todos los empleados bacheando” son puro teatro: 339 mil parches después, Mérida sigue teniendo baches dentro de baches y calles que parecen cráteres lunares.
El reglamento de construcción que ahora obliga a los desarrolladores a hacer calles de “mejor calidad” llega con tres décadas de retraso: durante todo ese tiempo el PAN permitió que entregaran fraccionamientos con asfalto de doble riego que a los dos años ya eran tierra. Las ciclovías aisladas en Xcanatún y Santa Cruz de Ekpó no conectan con nada, no fueron consultadas con ciclistas y parecen más un guiño a los nuevos desarrollos inmobiliarios que una solución real de movilidad. Las banquetas “caminables” brillan por su ausencia en el sur y las comisarías, donde la prioridad sigue siendo la foto en el norte. Y cuando un ciudadano revienta su carro en uno de los miles de hoyos, el Ayuntamiento lo manda a dar mil vueltas sin asumir un solo peso de responsabilidad.
Cecilia Patrón se lava las manos culpando al ciudadano (“repórtennos”), al presupuesto (“no alcanza ni en diez años”) y hasta al clima, mientras su equipo arma operativos mediáticos como el de Gran San Pedro Cholul: primero una “líder de opinión” graba video victimizándose, luego un reportero “casualmente” pregunta en mañanera y la tía Selfie queda como la gran escuchadora que resolverá todo… aunque el terreno ni siquiera es del Ayuntamiento todavía. Las convocatorias vacías, las plazas semidesiertas y la creciente irritación ciudadana muestran que el show ya no prende. Mérida merece planeación, no parches; merece calles que duren décadas, no fotos que duren un tuit. Treinta años de PAN y la ciudad sigue esperando lo básico.


