Bomba de gas en Umán: El “boom” panista dejó casas pegadas a Mayakán y hoy se lavan las manos
En Gran Calzada y otros desarrollos de Umán, la cercanía con el gasoducto Mayakán y la estación compresora encendió una alerta que los vecinos llevan meses gritando: ruido, vibraciones, temor permanente y una zona habitacional que terminó conviviendo con infraestructura de alto riesgo. El conflicto ya escaló a protestas y ruta legal; incluso se reportó una suspensión provisional sobre la operación del “booster” mientras se revisan dictámenes y condiciones de seguridad.
El origen de esta bomba de tiempo apunta al “boom” inmobiliario sin orden durante 2015–2021, cuando Umán autorizó fraccionamientos a velocidad de trámite y con planificación discutible: permisos, supervisión y criterios de protección civil que hoy se vuelven factura para cientos de familias. En ese periodo, Freddy Ruz Guzmán gobernó dos trienios con el PAN, y además arrastra señalamientos por maniobras con predios municipales y áreas destinadas a parques/áreas verdes; versiones públicas hablan de ventas y entregas a cercanos que siguen sin aclaración convincente.
Ahora el PAN intenta tomar distancia y empujar una coartada conveniente: instalar la narrativa de que “ya se fue” o que “ya opera en Morena” para lavarse las manos. Lo cierto es que el desastre urbano que hoy pone a familias contra el gas se cocinó en administraciones panistas y mientras el gobierno municipal y el estatal cargan con la presión de resolver y contener el riesgo, los responsables políticos del desorden buscan reescribir la etiqueta antes de responder por los permisos, las omisiones y el negocio inmobiliario que se comió la seguridad.


