AyuntaMérida tiene a miles en riesgo: Animales muertos en estado de descomposición amenazan el suelo kárstico
¡Escándalo sanitario en potencia! En una sesión de Cabildo reciente, el director de Servicios Públicos Municipales Edgar Ramírez Pech admitió —tras presión del regidor Adrián Gorocica Rojas— que los animales muertos recolectados en vía pública, muchos ya en avanzado estado de d3scomp0sición, se están llevando directamente al relleno sanitario de Mérida. La excusa oficial: la NOM-083-SEMARNAT-2003 “lo permite” para residuos orgánicos. Pero esa norma vieja regula basura común, no un flujo constante y desconocido de c@dáv3res animales putrefactos que generan ríos de lixiviados tóxicos, patógenos, moscas y olores nauseabundos en el calor húmedo yucateco. ¡El Ayuntamiento de Mérida no da cifras exactas del volumen diario! ¿Cuántos cuerpos al día? El silencio es ensordecedor y convierte la “permisividad” en coartada para un manejo irresponsable que pone en jaque la salud pública.
¡El suelo kárstico de Yucatán no perdona errores! Esta plataforma caliza porosa actúa como un colador gigante: cualquier lixiviado de descomposición se filtra directo al acuífero subterráneo que abastece TODA el agua potable de Mérida. Bacterias, virus y contaminantes orgánicos viajan sin filtro natural, amenazando con envenenar el vital recurso hídrico de la región para siempre. La NOM-083 exige cobertura diaria, control de lixiviados, impermeabilización y monitoreo estricto de aguas subterráneas… pero el Ayuntamiento no revela si hay celda especial para residuos biológicos, protocolos sanitarios claros, bitácoras o estudios que garanticen cero riesgo al acuífero vulnerable. ¡En kárstico, “permitido” no equivale a seguro: cualquier falla es catastrófica!
Mientras el discurso oficial vende orden y eficiencia, la realidad apesta: la información solo sale tras presión política en Cabildo, sin transparencia ni trazabilidad. ¿Solución temporal o falta total de infraestructura? El debate por un crematorio municipal (impulsado por regidores de Morena) evidencia la improvisación. Gobernar con excusas normativas y cargar el riesgo sanitario al pueblo es criminal: el poniente y toda Mérida pagan con posibles enfermedades y agua contaminada. ¡Urge respuestas claras ya, no más coartadas!


