Abismal brecha salarial en Conkal
En el mismo palacio municipal conviven dos realidades que no se tocan. Mientras el municipio presume crecimiento inmobiliario, el tabulador salarial expone una grieta difícil de explicar. La presidenta municipal Linda Pérez Quijano percibe alrededor de 60 mil pesos mensuales, una cifra que la coloca muy por encima del promedio estatal y que contrasta con lo que recibe el resto del Ayuntamiento de Conkal.
La distancia no es menor. La Síndica Municipal, segunda en responsabilidad jurídica, ronda los 30 mil pesos. La diferencia se vuelve áspera cuando se mira al personal operativo: barrenderos con ingresos cercanos a los 5 mil pesos y trabajadoras de limpieza que no alcanzan los 4 mil. El cálculo es brutal: la alcaldesa gana hasta quince veces más que quien limpia las oficinas todos los días. Para igualar un mes del sueldo de arriba, una trabajadora tendría que laborar más de un año continuo.
En los pasillos del Ayuntamiento el enojo ya se siente. No es un debate ideológico; es una pregunta concreta sobre prioridades y respeto. ¿Cómo se sostiene un discurso de bienestar con una brecha que humilla a quienes sostienen el servicio diario? La justicia social no se declama: se refleja en nómina. Y hoy, en Conkal, la nómina habla claro.


