PAN sin brújula: votos nulos, acuerdos en lo oscurito y dirigencia en crisis
La “nueva sangre azul” volvió a exhibir su doble discurso. En la votación de la terna para fiscal, el PAN presumió ir en contra, pero multiplicó votos nulos que, en los hechos, equivalen a abstención. No es técnica parlamentaria: es cálculo político. La gente no se chupa el dedo; anular para luego justificar es exactamente lo que indigna.
El episodio destapó el desorden interno: cuatro senadores panistas votaron a favor, mientras la cúpula—Jorge Romero y Ricardo Anaya—salió a explicar lo inexplicable. Entre votos nulos, papeletas con ocurrencias y guiños a Movimiento Ciudadano, la sospecha de acuerdos en lo oscurito volvió a escena. Coherencia, cero; simulación, de sobra.
Si el PAN quería marcar distancia, debió votar claramente en contra y defenderlo de frente. En cambio, dejó una postal de dirigencia sin liderazgo y bancadas partidas por ambiciones personales. Camino a 2027 y 2030, el costo de estas incongruencias no se paga en conferencias: se paga en las urnas.


