Panteones Municipales: La herencia de abusos a mano de los Cabrera Borges
En el Cementerio Xoclán, trabajadores denuncian un inicio de jornada marcado por gritos, manotazos y amenazas, pero el foco hoy apunta a Verónica Cabrera Borges. Pese a tener categoría operativa, versiones internas aseguran que permanece resguardada en oficina, con mando de facto, mientras el tema se “congela” en lo administrativo. El reclamo es claro: quien debería supervisar en campo la limpieza de panteones y comisarías, así como prevenir robos de tumbas, no está donde corresponde, y ese trato preferencial se vive como imposición y miedo.
La inconformidad crece por lo que describen como nepotismo abierto. Con la llegada de familiares, relatan, sacaron a campo a auxiliares y supervisores y dejaron en administrativo a allegados para “no asolearse”. Señalan que Verónica cobra por un trabajo que no realiza conforme a su categoría, mientras en atención ciudadana hay personal con salario mínimo haciendo exactamente lo mismo. La exigencia es básica y legal: “a trabajo igual, sueldo igual”, como mandan las Condiciones Generales de Trabajo.
El apellido no llega solo: William Gabriel Cabrera Borges arrastra antecedentes periodísticos por presuntas irregularidades y, dicen empleados, salió del cargo sin dar la cara, pero dejando a su hermana bien posicionada tras haber movilizado gente en campaña sin apoyo real. Por eso piden investigación formal, transparencia de puestos y funciones y que se publiquen bitácoras, responsabilidades y salarios. Xoclán no es tierra de nadie: cuando el caso se enfría, los de abajo pagan con miedo.


