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Guerra de egos y fractura total: El PAN Yucatán se desmorona rumbo al 2027

El PAN en Yucatán navega a la deriva sin un centro de gravedad, paralizado por la ambición, la falta de autonomía y una feroz disputa interna de poder. Lo que venden como “unidad” no es más que una pantalla para ocultar a tres liderazgos profundamente vulnerables y rebasados.

Por un lado, Álvaro Cetina arrastra una dirigencia sin autoridad real, usando al partido como trampolín para sus propias aspiraciones electorales. Mientras tanto, Brenda Ruz figura únicamente como un títere en la dirigencia de Mérida, completamente opacada e incapaz de construir un liderazgo propio sin colgarse de la figura municipal.

La mayor crisis la vive la propia alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, quien, asfixiada por la falta de una estructura partidista real, se ve obligada a descuidar la ciudad para hacer el trabajo político que ni Cetina ni Ruz pueden sostener.

Entre los ataques directos de Renán Barrera, la ambivalencia convenenciera de Mauricio Vila y los discursos huecos de Jorge Romero, el panismo yucateco evidencia su peor cara: un partido dividido, desestructurado y a la deriva.