El Ayuntamiento panista de Mérida, una vez más, demuestra a quién le debe lealtad: a los empresarios y a los que ya tienen todo asegurado, no a los verdaderos trabajadores.
Aprobaron el nuevo Reglamento de Mercados sin consultar a los tianguistas, esos comerciantes de la vía pública que sostienen a cientos de familias y forman parte de la identidad de la ciudad. Tianguistas denunciaron: prácticamente la mit ad del reglamento regula su actividad (horarios, permisos, ubicaciones), pero a ellos ni los tomaron en cuenta. A los locatarios de los mercados fijos sí los escucharon e incorporaron sus propuestas. A los tianguistas, ni siquiera los invitaron.
Adrián Gorocica sumó más: el documento deja vacíos peligrosos. No hay criterios claros de asignación de espacios, no delimita zonas autorizadas, no garantiza condiciones equivalentes en las reubicaciones y deja las sanciones a la discrecionalidad de la autoridad. En otras palabras: margen total para aplicar la ley a modo.
Mientras el PAN presume “orden” y “modernización”, excluye a los que todos los días salen a vender para llevar el pan a su casa. Prioridad a los grandes, olvido a los pequeños. Así gobiernan: reglamento nuevo, pero con el mismo desprecio de siempre hacia el comercio popular.


