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“Crecemos como la espuma”… Pero el PRI sigue en el fondo: Alito se vende como salvador y solo entrega pretextos

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Alejandro “Alito” Moreno volvió a salir a cuadro con el mismo guion: que el PRI “crece como la espuma”, que todos “en la calle” quieren alianza y que los demás partidos tienen “miedos” o “caprichos”. El problema es que la espuma dura un minuto y la realidad electoral del PRI lleva años en picada. Su discurso suena más a autoengaño que a estrategia: mucho reto, mucha pose, cero resultados medibles.

En lugar de explicar cómo piensa reconstruir una estructura que se desmoronó bajo su mando, Alito apuesta por la vieja fórmula del salvavidas: culpar a PAN y MC, acusar conspiraciones y anunciar “movidas” ajenas para distraer. Dice que lo atacan “porque crece”, pero su partido sigue reducido y aislado, con pocos gobiernos estatales y un arrastre nacional cada vez más flaco. La narrativa intenta inflar músculo, pero lo único que se infla es su protagonismo.

Y mientras exige coalición “por el país”, su mensaje termina oliendo a urgencia personal: conservar reflectores, seguir en la mesa y mantenerse como interlocutor a fuerza de presión mediática. Si el PRI quiere credibilidad, la ruta no es el berrinche ni el monólogo: es rendición de cuentas interna, renovación real y liderazgo con resultados, no con frases grandotas. Porque cuando un dirigente presume espuma y entrega puro ruido, el partido paga el costo… y la militancia también.