El “50%” de Massive Caller: La Ilusión Pagada que Infla al PAN en Mérida
El PAN en Mérida anda celebrando un “50%” que nadie entiende de dónde salió, cortesía de Massive Caller, esa casa encuestadora que parece tener un corazón más azul que el logo del partido. Cecilia Patrón Laviada presume el 50.7% de preferencia para una reelección en 2027, con un 58.9% entre panistas que la ven como la salvadora eterna, dejando en el polvo a Cetina y Lixa. Pero quienes conocen la historia de Massive Caller saben que esto no es profecía: es negocio. Fundada por Carlos Campos Riojas, exregidor panista con décadas de militancia y millones en contratos del PAN (más de 40 millones entre 2018 y 2025), esta firma ha hecho fortuna inflando ilusiones opositoras. Sus errores legendarios –predijo victoria de Xóchitl Gálvez en 2024 por 30 puntos de diferencia inversa, o triunfos panistas en gubernaturas que Morena barrió– no impiden que sigan cobrando por números que huelen a humedad y a pago anticipado.
Lo curioso es que esta “seguridad” que hoy le venden a “Tía Ceci” se la ofrecieron antes al sobrino de Alito en Campeche, y terminó en burla histórica cuando la realidad los aplastó. En Mérida, el patrón se repite: Massive Caller saca porcentajes hasta por debajo de las piedras, favoreciendo al PAN con un 35.6% contra 34.2% de Morena, mientras expertos cuestionan su metodología robótica sesgada hacia usuarios mayores y urbanos. El dinero fluye: contratos millonarios del PAN post-derrota 2024, y ahora presupuestos municipales que Cecilia destina a “obras para el pueblo”, pero que terminan en encuestas que inflan egos. Es la falsa percepción perfecta: panistas creen que van ganando, celebran por adelantado, pero cuando salen a las calles no hay aplausos, solo silencio y hartazgo.
Al final, el PAN en Mérida vive de ilusiones pagadas con dinero público, acostumbrado a victorias ficticias que se evaporan en las urnas. Massive Caller no predice: manipula percepciones para que la cúpula siga en su burbuja de “dioses eternos”. Pero la realidad cala abrumadora: militancia desmovilizada, municipios abandonados y una decadencia que no se tapa con porcentajes inflados. En 2027, cuando el “50%” se convierta en polvo, Cecilia y sus paleros descubrirán que el pueblo ya no aplaude: ya despertó.


